El Domingo de Ramos nos convoca como comunidad parroquial de María Madre del Amor Hermoso para iniciar con fé y esperanza el camino de la Semana Santa. Con ramos en las manos y el corazón dispuesto, recordamos la entrada humilde de Jesús en Jerusalén, acogido por el pueblo sencillo que reconoce en Él al portador del amor y la paz.
En nuestra parroquia, esta celebración es una oportunidad para caminar juntos como familia cristiana, renovando el compromiso de seguir a Cristo no solo en los momentos de alegría, sino también en las pruebas y desafíos de la vida diaria. Al escuchar la Pasión del Señor, somos invitados a pasar del entusiasmo inicial a una fe madura, capaz de acompañar a Jesús hasta la cruz.
María, Madre del Amor Hermoso, nos enseña a vivir este inicio de la Semana Santa con humildad y fidelidad. Que este Domingo de Ramos fortalezca nuestra comunión, anime nuestra entrega y nos prepare espiritualmente para celebrar la Pascua, donde el amor vence al sufrimiento y la vida triunfa para siempre.
















